Bienvenidos al sitio de la revista de la cooperativa El Álamo.

La Universidad de Buenos Aires sale al encuentro de la sociedad civil y se pone al servicio de los que más necesitan de profesionales de calidad dotados de una importante sensibilidad social. De aquí que se establezca esta relación con cooperativas y ONGs dedicadas a abordar el problema de la basura en un sector de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La revista “CONEXIONES.UNAMOSEPARANDO” , se hace cargo de la cuestión de la BASURA desde diferentes aristas: lo social, lo político, lo económico, lo medioambiental, etc.
Ponemos sobre relieve la basura como problema complejo, ya que además supone subjetividades que deberían ser re-pensadas y en ese sentido, re- significadas, como por ejemplo el cartoneo.
Somos articuladores de los saberes y sentidos presentes en la sociedad; y también facilitadores del diálogo público en la esfera pública, debido a que como comunicadores sociales tenemos un rol ético, social y práctico fundamental como colaboradores en construir ciudadanía.

RECICLADO

Las cooperativas reciben plástico, vidrio, cartón, papeles, latas de metal y tetra bricks. Es importante que estén limpios y secos para recuperarlos.

EL ÁLAMO

El Álamo es una de las distintas cooperativas que trabajan en la recuperación de residuos dentro de Capital Federal. Su área es la comuna 12.

CONTENEDORES

Uno de los contenedores que pueden verse por la Ciudad. Son útiles para desechar todo tipo de basura pero nadie los quiere enfrente de su casa.

DEUDA

Según la OMS, una ciudad debe contar con 10 m2 de espacios verdes por habitante para ser un buen entorno. Buenos Aires está en deuda: llega a 6 m2.

SEPARACIÓN EN ORIGEN

Una de las claves para gestionar adecuadamente los residuos es la separación en origen. De lo contrario pierden valor y exigen un mayor esfuerzo.

CONTAMINACIÓN

El riesgo que implica la invasión de los desechos en la vida diaria de las personas.

DESECHOS

Las cuencas de los ríos reciben desechos directa e indirectamente, y afecta a las poblaciones más vulnerables, que suelen establecerse alrededor.

Edificios ecointeligentes

Las construcciones ecológicas y sostenibles son una realidad en Argentina. La integración entre arquitectura y tecnología permite el mínimo impacto ambiental y la utilización eficiente de los recursos.

Esta política urbana, que tiende a consolidarse, se apoya en tres conceptos: cuidado del medio ambiente, eficiencia en el uso de recursos y respeto del aspecto “social” de la edificación (con innovaciones para la calidad de vida de los habitantes del edificio y los de la ciudad en la que se emplaza).

En Buenos Aires, declarada “Ciudad verde” por el gobierno local, hay 44 candidatos a certificaciones internacionales como edificios ambientalmente responsables. Estos parámetros de edificación pueden aplicarse a proyectos nuevos o adaptarse a inmuebles existentes, independientemente de la actividad que alberguen (oficinas, vivienda, fábricas o depósitos).

El menor consumo de recursos se logra instalando dispositivos y sensores inteligentes que permiten regular automáticamente el funcionamiento del edificio de acuerdo a las demandas, sin derroche y aprovechando las energías residuales y naturales. Por ejemplo, cuentan con piletones para recolectar agua de lluvia y paneles solares. Además, en su construcción se utilizan materiales especiales, como ventanas que en verano permiten pasar la luz solar al tiempo que reducen la entrada de calor.

Los mayores costos de construcción de este tipo de edificaciones se recuperan en el mediano plazo debido al ahorro en los consumos de servicios y al valor cada vez mayor que adquieren este tipo de políticas responsables en la imagen de las empresas que las construyen y que las habitan. De todas formas, los efectos de la aplicación de estas tecnologías ambientales son más efectivos con el compromiso y responsabilidad de cada individuo en el respeto de su entorno y de los recursos que consume.

Aquí algunos ejemplos:


  • Polo tecno-ecológico del Banco Ciudad

La futura sede del Banco Ciudad ocupará una manzana completa. Se adaptará a los parques de su entorno con un sistema de corredores verdes. Su edificación seguirá las normas internacionales LEED (Líder en eficiencia energética y desarrollo).

Con grandes superficies vidriadas y una integración a los espacios verdes que lo rodean, es el proyecto más importante del nuevo polo tecnológico que el Gobierno de la Ciudad promueve en Parque Patricios. Se planea inaugurar a fines de este año y su diseño es de Norman Foster, uno de los arquitectos más renombrados del mundo.

Su orientación fue elegida para aprovechar la sombra de los árboles cercanos. Contará con auditorio y comedor con capacidad para 400 personas y fachadas con parasoles inteligentes para aprovechar la luz natural, regulando la temperatura, uno de los mayores gastos de energía que comúnmente realizan los edificios. A su vez, contará con acceso a bicisendas y subtes.

La actividad bancaria se considera “limpia” ya que en su funcionamiento genera pocas emisiones nocivas para el ambiente. Esto la convierte, junto al desarrollo de software y a las actividades administrativas en general, en las más adaptables al concepto de edificios de oficinas inteligentes y de bajo impacto ambiental.


  • Torre Madero Office
La torre Madero Office está situada en el extremo norte de Puerto Madero. Inaugurada en 2011, fue la primera construcción del país en obtener certificaciones internacionales como edificio ambiental y socialmente responsable.

Su ubicación, orientación y materiales optimizan la exposición a la luz solar independientemente de la estación del año, lo que lo hace fresco en verano y cálido en invierno. Además, cuenta con paneles solares en las zonas de mayor exposición.

Las nuevas tecnologías aplicadas integralmente desde su diseño no se perciben a simple vista, pero lo que aparenta ser un edificio céntrico más, contiene inéditas innovaciones en su estructura y en sus instalaciones. Por ejemplo, parte del hormigón para su armazón interno fue mezclado con trocitos de telgopor recuperado de embalajes, lo que aportó un 30% del volumen del material necesario. Mientras que las fuentes que decoran la entrada principal, son en realidad enormes recolectores de agua de lluvia que luego se usará para riego y enfriamiento.

Además, cuenta con otras propuestas de protección ambiental: sanitarios con doble descarga (regulan distintas cantidades de agua según el tipo de residuos -sólidos o líquidos-), cubiertas verdes y parquizado con especies resistentes y de bajo consumo de agua, que sirven de aislamiento térmico y filtran de manera natural parte de la emisiones contaminantes. Además, cuenta con instalaciones para ciclistas y promoción del uso eficiente del auto por parte de los habitantes (cuatro personas por auto y vehículos eléctricos o de bajas emisiones).

Por otra parte, cumpliendo con normas para lograr la certificación, se usó un 100% de materiales locales que no deben “viajar” más de 800km. y cuenta con un sistema de triple diferenciación de residuos con depósitos propios. Incluso, el sistema de protección contra incendio está diseñado de manera de actuar con el mínimo consumo de agua y coordinado con los sistemas de ventilación para restringir el flujo de aire cerca de los focos.

Sin embargo, esta mole de 27 pisos, ubicada a sólo 100 metros de la Reserva Ecológica, posee 18 ascensores de 10 m2 cada uno (el tamaño de la cocina de un departamento de 2 ambientes) y 180 baños comerciales (equivalentes a 400 sanitarios domésticos).



  • Barrancas de Quinquela

Sobre la Avenida Martín García, frente a Parque Lezama, está el antiguo edificio fabril de estilo art decó construido para la Yerbatera Cruz de Malta en 1927. Luego de años de abandono, en 2007 el inmueble se recuperó con un concepto “bioclimático” y fue transformado en un edificio de oficinas, que actualmente aloja al banco HSBC.

Desde el acceso principal intenta transmitirse la impronta de edificio ambientalmente responsable con la instalación de un mural del artista Quinquela Martín, recuperado de otra construcción que tenía destino de demolición. Además, se buscó promover el aspecto social de la sustentabilidad incentivando a sus empleados a utilizar el transporte público, la bicicleta y a realizar actividad física en el gimnasio de la empresa. También cuenta con un circuito de caminatas que alterna el interior y el exterior del edificio.

El techo del edificio adhiere a la modalidad de "terrazas verdes", un espacio con vegetación que actúa como aislante para mantener las temperaturas. El agua para su riego proviene de un sistema que recoleta el líquido condensado en los equipos de aire acondicionado.

Entre otros adelantos tecnológicos con espíritu ecológico cuenta con ascensores inteligentes, sensores de movimiento para reducir la iluminación en los sectores que no están en uso, paneles solares para el suministro de agua caliente, reducción del consumo de agua mediante la instalación de grifos de cierre automático, depósitos de residuos reciclables y espacio exterior para fumadores ubicado a más de 8 metros de los ingresos de aire. Además, el edificio es apto como herramienta educativa para visitas escolares.

Barrancas de Lezama fue el primer edificio recuperado en obtener certificados internacionales de calidad en los espacios de trabajo y la administración de recursos energéticos. Con su batallón de dispositivos logra una reducción de un 35% de agua potable y un 30% energía eléctrica.


Ecotransformación

Por Marcos Ranieri

En Argentina todavía es necesario progresar con respecto al reciclaje y a la separación de la basura. Eso que ya no utilizamos, a lo que llamamos basura y que desechamos, tiene un valor muy importante. Primero, porque cada uno desde su lugar puede contribuir al cuidado del medio ambiente, y segundo, porque muchos de esos materiales que no utilizamos se pueden transformar y de esta manera ser reutilizados.



¿Cómo separar la basura? 

  • Residuos orgánicos (alimentos y jardinería) 

  • Residuos inorgánicos (bolsas, envases, pañales, telas, pilas, etc.). 


En este sentido, es fundamental distinguir dos conceptos muy importantes que es habitual confundir: por un lado RECICLAR, que significa transformar el material a través de diferentes procesos físico/químicos; por el otro, REUTILIZAR,donde se usa el material tal como está sin ningún tipo de modificación.

¿Para qué pueden reutilizarse los residuos inorgánicos? 

Una  propuesta muy innovadora son los “ecoladrillos”. El ecoladrillo se arma con botellas de plástico que deben ser rellenadas con cualquier tipo de plásticos y papel aluminio.



Otra gran propuesta es, a partir de la técnica del fundido, crear bolsas o envoltorios reutilizables. La técnica consiste en fundir varias capas de plástico y unirlas aplicando calor con una plancha, de tal forma que obtengamos un material mucho más resistente y duradero. Se pueden crear todo tipo de envoltorios, fundas para aparatos electrónicos, ordenadores, tablets, bolsas, etc. a partir de elementos reciclados.



En la web también aparecen diferentes sitios que te pueden dar ideas:

  • www.dondereciclo.org.ar es: una ONG 2.0 que tiene como objetivo comunicar a la comunidad la ubicación de aquellos lugares que se dedican a la recepción, al reciclaje y a la reutilización de diferentes materiales.

  • www.basurillas.org: es un blog creado por un grupo de personas que residen en España, para luchar contra la acumulación de residuos y basuras que genera el ser humano. Por medio de este medio se genera un intercambio de ideas, para aprovechar la vida completa de un objeto. En el sitio encontrarán muchas opciones para reutilizar a partir de distintos materiales.

Es sólo cuestión de poner manos a la obra…

El programa “Buenos Aires Verde” de Macri y los alcances sobre la ciudadanía porteña

Por Gonzalo Barroso Lelouche

El pasado lunes 9 de junio, Mauricio Macri, jefe de gobierno porteño, presentó en un acto que él mismo encabezó en la Reserva Ecológica de la Costanera Sur, el programa cuyo principal objetivo es mitigar los efectos adversos causados por el cambio climático, reduciendo la temperatura de la Ciudad, disminuyendo el consumo energético y limitando la emisión de gases de efecto invernadero.



La movilidad sustentable, el tratamiento de residuos urbanos, el aspecto urbano ambiental y la promoción de energías limpias son los ejes centrales del plan que se estima beneficiará directamente a 1,2 millón de vecinos de la ciudad. Durante la presentación, Mauricio Macri señaló: "Es mucho más que un proyecto, ya que ésta propuesta tiene que ver con un compromiso de la comunidad hacia una transformación definitiva de Buenos Aires en una ciudad verde, que ya empezó". Al mismo tiempo, enfatizó sobre el compromiso de la gestión: "Se trata de sumar el granito de arena de cada uno de nosotros con distintas acciones. Necesitamos que todos juntos lo encaremos".

Las diferentes metas planteadas por el programa, cuyo plazo se estipula para los próximos 20 años, incluyen la generación de nuevos espacios verdes, la construcción de conectores ambientales, el impulso a las terrazas verdes, un programa de arbolado urbano, las autopistas verdes y las macromanzanas, entre otras múltiples iniciativas. Acompañado por el Jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta y los ministros de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, y de Ambiente y Espacio Público, Edgardo Cenzón, Macri comentó: “Apuntamos a que todos sepamos de qué manera le vamos a dejar un mejor ambiente a nuestros hijos y a nuestros nietos”.

En materia de espacio público, se buscará asegurar la existencia de áreas verdes a no más de 350 metros por cada vecino, construyendo para ello 78 nuevas plazas, objetivo que obliga al gobierno porteño a encarar la compra de nuevos predios y la restauración de otros, además de la ampliación de una treintena de plazas en distintos puntos de la ciudad. A esto debe sumarse la construcción de 12 grandes parques, el primero de los cuales ya está en marcha, en las adyacencias de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Por otra parte, el plan ampliará los alcances del programa terrazas verdes que la Ciudad de Buenos Aires ya puso en marcha en edificios públicos y continuará con su plan de reducción y separación de los residuos en origen. A estos objetivos se le suma la búsqueda por reducir el impacto que generan los vehículos que se desplazan por las autopistas Perito Moreno, Dellepiane y 25 de Mayo, para lo cual se plantarán 40.000 árboles de distintas especies en el marco de una iniciativa que se llamará Autopistas Verdes.

El programa se completa con un plan de arbolado público que buscará llegar al millón de árboles en la Ciudad en un plazo de 10 años (un promedio de un árbol cada tres habitantes) y la construcción de macromanzanas que privilegian la circulación peatonal disminuyendo un 50 por ciento los niveles de contaminación sonora, un 97 por ciento las emisiones de CO2 y un 18 por ciento las temperaturas extremas.

Los ecos de un programa que no condice con la política cementera

Como era de esperarse, el programa presentado por el macrismo hizo ruido en el ámbito de la política. Desde sectores opositores al PRO las críticas no se han hecho esperar, tal es el caso de Virginia González Gass, legisladora porteña del Partido Socialista Auténtico en el FA-UNEN, quien remarcó: “De repente al PRO le interesa cuidar los espacios verdes, pero desde hace siete años no para de cercarlos con fines privatistas, además de concesionar, vender y rematar los inmuebles públicos para la construcción de viviendas de lujo, entre otros negocios poco claros”. También señaló que el proyecto se trata de una “cortina de humo” para generar confusión ante las permanentes crítica que el gobierno de la ciudad recibe por la creciente destrucción de los espacios verdes de uso público y remarcó: “El plan toma referencias inexactas al calcular una existencia de 6,2 metros cuadrados de espacio verde por habitante, cuando en realidad son 1,8, una cifra que está bastante alejada de los 10 a 15 recomendados por la Organización Mundial de la Salud”.

No sólo la legisladora González Gass fue crítica con el proyecto del PRO, sino también el legislador porteño del MST y miembro de la Comisión de Cambio Climático Alejandro Bodart, quien sostuvo: “Mauricio Macri miente con descaro, porque sigue cementando toda la Ciudad. Si le interesara lo verde, por ejemplo, no habilitaría el Microestadio en Balvanera como piden los vecinos. Los bares en plazas, el centro de cargas en zona sur, la plazoleta cementada en Chacarita y el Plan Maestro para la Comuna 8 son otros ejemplos de su política anti-verde”.

Nuevo programa, nuevos interrogantes

El nuevo programa no puede ser más alentador. Resulta necesario hacer de Buenos Aires una ciudad más ecológica, o de lo contrario se volverá progresivamente inhabitable. El plan promete mitigar los efectos causados por el calentamiento global en un plazo relativamente corto y eso, inevitablemente, abre nuevos interrogantes: ¿es posible mitigar los efectos del calentamiento global con una serie de políticas públicas y reordenamientos urbanos? ¿Es posible hacerlo en el corto plazo de 20 años? Y, por supuesto ¿qué rol juegan los ciudadanos porteños? ¿Son activos protagonistas de este plan o meros espectadores de una serie de cambios?

Es inevitable realizar una asociación de este programa con el de reducción y separación de los residuos en origen, que se enmarca en la Ley de Basura Cero. Si los alcances del nuevo plan tienen los mismos que los de la Ley de Basura Cero es de esperar que la ciudadanía porteña se muestre, aunque interesada, ignorante de estos asuntos, como lo muestra la encuesta realizada a 444 personas entre el 26 y 27 de abril último por el Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales (Copes) de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA , que señala que el 56 por ciento de los porteños nunca escuchó hablar de la Ley de Basura Cero, mientras que un 39 por ciento contestó que no le interesa separar la basura en su casa.

La separación de residuos en origen no es sino la muestra cabal más cercana que existe acerca del escaso compromiso ciudadano con temáticas ambientales. Bolsas de colores y enormes contenedores que reciban la basura, no hacen a una ciudad “verde”, menos aún si toda la basura va a parar al mismo relleno sanitario sin tratamiento previo. Toda iniciativa ecológica que pueda verse entre los porteños no es ni más ni menos que eso, una iniciativa de los porteños y no un producto de políticas gubernamentales.

Así como reducir la basura no se logra sólo separándola, mitigar los efectos del calentamiento global no se logra solamente plantando árboles y construyendo plazas. La transformación de Buenos Aires en una “ciudad verde” no puede ser nunca producto de políticas gubernamentales aisladas, si no van acompañadas de un doble esfuerzo en políticas educativas al respecto y de difusión de las iniciativas ecológicas que, en la mayoría de sus casos son alternativas a las impulsadas por los organismos de gobierno, más allá que Macri enfatice su dulce y esperanzador deseo de ver cómo cada ciudadano porteño aporta su “granito de arena”.


El debate recién empieza, y contrapone ciudadanos activos con espectadores. Contrapone al ciudadano que separa los residuos, hace compostaje con los orgánicos y planta árboles con esa tierra, con el ciudadano “correcto” que separa los residuos en bolsas plásticas de colores, tira su vaso térmico de Starbucks en el tacho correcto, y observa cómo crecen los árboles que otro (por lo general un empleado público) sembró.

Galería

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